martes, 10 de diciembre de 2013

Claire.



Nunca había tomado en serio mis sentimientos hacia Claire. Hacía algunos años que habíamos tenido varios líos, nada importante. Ella parecía que iba detrás de mi, lo que me ponía en una situación extraña en mi vida. ¿Una mujer detrás de mi? Era de locos. Yo podía tomar la decisión de seguir más allá o de pararlo. Yo era actor, ¿sabéis? Sí, se me daba de puta madre el embuste, mentir y conseguir metas con ello, lo cual me acarreó años de soledad más tarde. 

A Claire la conocí en uno de los ensayos de una obra romántica que estábamos ensayando. Era una obra genial y Claire, claro está, también lo era. Era una joven fogosa, morena, de unos ojos verdes increíblemente perturbadores. Ella no participaba en la obra, sino que iba a algún ensayo porque pertenecía a la compañía y quería ver cómo se desarrollaban los ensayos en que ella no quería participar. 

Claire era fantástica, llena de vida. La primera vez que nos lo montamos fue en los baños del teatro. Nos metimos en uno de los urinarios del servicio de caballeros y dimos rienda suelta a nuestra pasión. Ella estaba tremendamente excitada, lo cual no quiere decir que yo no lo estuviera. No recuerdo si yo estaba engañando a alguien con ella, pero me encantó aquel primer contacto y jamás lo olvidaré. Estuvieron a punto de pillarnos en aquel lugar pero al oír la puerta abrirse dejamos lo que estábamos haciendo y esperamos. Frente con frente. ¡Qué hermosa era! 

Aún la recuerdo intentando subirse los pantalones vaqueros que tan apretados le quedaban y tan loco me volvían. Después de aquello, he de reconocerlo, fui demasiado gilipollas o estaba en plena efervescencia sexual, quería más de más mujeres. Así que no me puse en contacto con Claire. Fui un auténtico estúpido. Pasé varios meses con una mujer que nunca me había querido y acabamos por mandarnos a la mierda mutuamente. 


Yo nunca dejé de pensar en Claire, la adorable Claire. Dos años después de aquel encuentro volvimos a encontrarnos y al parecer ella seguía colgada de mi. ¡Gilipollas! Debí haberla mantenido. Era la mejor para mi. Después del enésimo plante que le hice pasó de mi, con razón. Fui tan imbécil. Lo siento Claire, ¿podrás perdonarme?

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