Claire había decidido dejarme a un lado. Jamás hice tanto daño a nadie sin desearlo fervientemente. Yo había usado muchas triquiñuelas para conseguir mujeres pero ninguna de ellas iba a hacer que Claire quisiera, una vez más, compartir su vida con un miserable como yo.
Ella era feliz y, por lo visto, tenía pareja y se les veía muy unidos. Una noche coincidimos en una fiesta y yo le dije que me acompañara a un lugar apartado, pero ella calló y pasó de mi propuesta. Hizo bien, pues yo tampoco quería que Claire hiciese daño a su compañero, y menos aún, que fuese por mi culpa.
Esa noche me quedé completamente hundido y me largué de allí con el rabo entre las piernas, que aún irradiaba calor.
Hace un par de meses me puse en contacto con Claire y me dijo que por qué volvía en ese momento. Sinceramente no sabía qué decirle, pero al mirarla a la cara me salió todo lo que había pensado de ella en todos esos años:
''Claire, eres asombrosa. Cuando intentábamos estar juntos
me parecías demasiado infantil, pero ahora ya eres una
mujer. Ahora tienes una vida estable e, incluso, te admiro.
A parte de amarte te admiro. Es lo único que puedo decirte''.
Claire volvió a callar durante un pequeño instante. Al fin me dijo:
''Jack, puedes ser mi amigo, pero nada más''.
Volví a quedarme destrozado, pero así es la vida. Si no aprovechas las oportunidades cuando pasan, se van sin ti, y puedes pasar el resto de tu vida viviendo en un arrepentimiento continuo.
Te quiero, Claire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario