viernes, 27 de diciembre de 2013

Carta.


Aún no he encontrado el por qué. No sé cómo ha llegado a ocurrir. En esta ocasión, y más que nunca, me siento acurrucado y sólo en una verdadera, pútrida y mugrienta esquina. Algún día todo esto habrá pasado y jamás recordaré su sonrisa, sus labios y sus abrazos.

Odio que esto haya ocurrido. Tal como vino, se fue. Fue maravilloso unas horas, y cuando nos separamos, todo murió. Hay veces en las que pienso que mi destino no dista mucho del que decidieron tomar Virginia Wolf o Larra. Pero en cuanto me reúno con los míos, toda esa mierda sale de mi cabeza. ¡Menos mal que los tengo a ellos! ¿Qué sería de mí si así no fuese? Estaría completamente perdido.

No te mandaré a la mierda, porque no quiero que vengas aquí a reunirte conmigo. Ya lo has hecho tú, que es lo que más me jode, que hayas sido tú. Pero bueno, la vida es cambio y el cambio es algo muy jodido. No necesito esto. Te necesito a ti, pero veo que tú a mi no. Dejémoslo pasar, ¡cómo si fuera tan fácil! Me cago en la puta.

Debería centrarme únicamente en lo mío y dejar pasar toda esta mierda que se junta y no deja avanzar, ni a mí, ni a ti. Me quedaré aquí, arrinconado en mi putrefacta esquina, que es donde mejor estoy, y por lo menos, la habito con gente que me quiere de verdad.





Firmado: Jack.  

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