viernes, 26 de febrero de 2016

Erotismo exacerbado


Caminaba directa al trabajo cuando reparó en las portadas de los periódicos que había apilados en la entrada de un kiosko.

LA PROSTITUCIÓN SERÁ LEGALIZADA EL 1 DE ENERO

-¡Mierda!-pensó Joy, preocupada-.

Joy era una joven de veinticinco primaveras que trabajaba como directora en una productora de cine porno. De las primeras de su promoción, Joy siempre se había sentido intrigada por La Industria, así que cuando terminó Comunicación Audiovisual entregó su currículum a varias productoras y ella misma eligió en la que quería trabajar, puesto que la habían cogido en todas.

El anuncio del que se hacían eco las portadas tenía que ver con la moción propuesta por el Partido Demócrata en el Congreso, y ahora, casi seis meses después, el Senado la había aprobado. Esta cuestión atormentaba a toda la Industria, ya que pensaban que si la prostitución se legalizaba y el sexo era todavía más accesible, el cine porno se vería resentido.

Con todos estos pensamientos en la cabeza llegó Joy al set. Esa tarde se encontraban allí Lexi Belle, una hermosura de veintiocho años que iba a hacer un gang bang con cinco hombres. Se encontraba allí la flor y nata del porno estadounidense: Scott Nails, un ex- militar que empezó en el porno porque se lo propuso su novia, que lo dejó al verlo follando tanto y con tanta mujer; James Deen, eso sí, antes de ser acusado de violar a Stoya; Danny Mountain, marido de Eva Angelina; Criss Strokes, conocido por tener una polla igual de larga que su antebrazo; y, Johnny Sins, mejor conocido como ''El calvo de Brazzers'', el actor que cualquier persona que se haya hecho una paja en la era de Internet conocerá.

Cuando la vieron entrar se pusieron todos en sus puestos, pues Joy era una directora perfeccionista que tenía dicho a sus actores que allí no estaban ni para disfrutar ni para pasar el tiempo. Joy lo tenía claro, estaban allí para hacerse asquerosamente ricos.

En la escena de esa tarde, el guión decía que Lexi estaría sentada en un sofá y los hombres irían entrando con una excusa cada vez más endeble con el fin de meter sus falos en los agujeros de Belle. ''¿Qué se le va a hacer?'', pensó Joy, de todas maneras ella no era guionista.

Cuando hubieron dejado perdida a Lexi en un mar de esputos y lefazos, Joy gritó: ¡CORTEN!, ¡GRAN TRABAJO SEÑORES!, ¡INMENSO TRABAJO, SEÑORITA!, y se marchó.

Estaba pensando en los AVN que se celebraban ese fin de semana cavilando que la gran escena que acababan de grabar se colaría, seguro, en la categoría de mejor gang bang del año siguiente, y no andaba desencaminada observando que la gente no dejaría de ver porno mientras ella fuese directora.



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