lunes, 1 de febrero de 2016

Grasa


Paulie era un tío de unos veinte años, un poco gordito. Apenas tenía vida social cara a cara, dado que siempre estaba en casa jugando al LOL. Sólo descansaba para pelársela como un maldito primate. Todo iba fenomenal en su universo. Había conseguido vivir del juego, iba a convenciones por toda Europa y llegó a las semifinales del Mundial de LOL 2015. En su círculo (cocina-habitación-él mismo) había conseguido la excelencia. Al verse con tanto dinero, Paulie decidió montar su propia productora de cine pornográfico, exclusivamente para poder ver el porno tal y como le gustaba, para no tener que seleccionar las escenas fetiche en esos vídeos tan cortos de Internet. En el momento en que Paulie empezó a desarrollar su enfermedad la productora The Most Powerful facturaba cientos de miles de dólares.

Paulie tenía veinticuatro años cuando desarrolló su enfermedad. Él lo llamaba así para escudarse en un supuesto contratiempo médico. Pero Paulie no estaba enfermo, era peor. Cada vez que Paulie se corría, perdía masa corporal. Hacía pocas semanas que Paulie había empezado a quemar grasa a un ritmo desenfrenado cuando se percató de lo que ocurría. Se encontraba en mitad de una filmación cuando se metió en su caravana a masturbarse por segunda vez ese día. Empezó con los típicos manoseos de huevos, porque Paulie disfrutaba masturbándose. Casi más que follando, pero eso es otra historia. Mientras Paulie maniobraba con su falo, al escupir un lefazo cortito su cuerpo le dio un latigazo y observó cómo un trozo de estómago se separaba de su cuerpo y caía al suelo. De esa manera tan abrupta describió Paulie a su médico lo que le había ocurrido. El doctor Sandman no encontró ningún corte ni que ninguna parte del cuerpo de su paciente hubiera sido expulsada del mismo, así que lo envió a casa con una caja de ibuprofenos.

Pasó un mes y la cosa no mejoró. Paulie no podía dejar de masturbarse y estaba muy volcado en su último proyecto (Threesome in the Pussywagon) y actuaban dos actrices que estaban como para tener su propia cátedra en la universidad del Cine erótico y sus derivados. Cuando tenían que regresar al trabajo después del último descanso del día, todo el staff de la película estaba esperando a que saliera Paulie de su caravana y no lo hacía. Fueron Svetlana y Paris las que se acercaron a la caravana. Al abrir la puerta se encontraron con Paulie con la polla en la mano y susurrando muy bajito:

-La última, la última...


Paris se acercó a toda prisa y le quitó la polla de las manos. En ese momento, Svetlana cerró la puerta y se acercó sigilosa a la cama. Se acurrucaron ambas cerca del pene de Paulie y empezaron a chuparlo. Lengua arriba, lengua abajo. Cuando Paris decidió metérselo por completo en la boca, llevaba dos subidas y dos bajadas cuando una supernova de espermatozoides dio contra su paladar, alejando finalmente a Paulie de la vida.  

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