Peter llevaba dos años separado de su
mujer. Lo perdió todo. La casa, el coche, los niños, las amistades
y, finalmente, el trabajo. Decidió poner tierra de por medio y se
mudó. Viajó durante largo tiempo, o corto, no lo recuerdo bien,
hasta llegar a su nueva ciudad, Springfield.
Allí había conseguido un puesto en
la cadena de envasado de una gran empresa cervecera, la cual hizo
caso omiso al despido procedente de su anterior puesto de trabajo y
lo contrató antes de terminar la entrevista. Consiguió un pequeño
apartamento cerca de la colina de neumáticos y solía gastar la
mayoría del dinero que ganaba en la manutención de sus hijos y en
cerveza.
Frecuentaba una pequeña y oscura
taberna que se hallaba en una esquina mugrienta de la ciudad y
empezó a hacer amigos. Congenió en seguida con Carl, un apuesto
negro que trabajaba en la Central Nuclear de Springfield y con su
novio, Leonard. Eran la pareja homosexual más heterosexual que
había conocido nunca.
Una de las muchas tardes que pasaban
en la taberna, le comentaron que iban a hacer una fiesta para
anunciar que se iban a casar y lo invitaron. Peter, que poca cosa
tenía que hacer cualquier noche de sábado aceptó y, en seguida,
brindó por la feliz pareja.
Llegó el sábado y en la casa de Carl
y Leonard se encontró con muchas de las personas que había
conocido desde que había llegado a Springfield. Estaban allí el
jefe de policía y su esposa, el doctor de la mayoría de la
población y su mujer y, claro, los amigos de los novios, entre los
que se encontraba Homer y una despampanante mujer de cabello azul,
Marge.
Al instante, Peter quedó prendado de
ella. Era amable con todo el mundo y se la veía con un don de
gentes sublime. Estuvieron compartiendo una copa y Peter, que se
quedó hasta que todo el mundo se hubo marchado, preguntó a Carl y
Leonard por ella.
Ambos se quedaron mudos, pues era la
esposa de su mejor amigo. Le dijeron a Peter que ni se le ocurriera
acercarse a ella, ante lo que él hizo caso omiso. Comenzó a
frecuentar las reuniones parroquiales, se apuntó al club de lectura
al que iba Marge y dejó de frecuentar la taberna para acudir a un
elegante restaurante al que iba ella con sus amigas de vez en
cuando.
En estas, llegó la boda. Peter y
Marge habían hecho buenas migas en las reuniones del club de
lectura y estuvieron un rato charlando mientras bebían. Bebieron
mucho aquella noche. La boda se desarrolló con absoluta normalidad,
hasta que saltó todo por los aires. Cuando la mujer del doctor fue
al baño, salió indignada diciendo que había alguien follando
dentro.
Al momento, Carl y Leonard se
acercaron hasta allí para instar a la pareja a que dejara de usar el
baño con esos fines cuando, al abrir la puerta de unos de los
urinarios, se encontraron el enorme culo de Peter empotrando a Marge
contra la pared. Se habían acercado unos curiosos a enterarse de
quién estaba allí, y Homer estaba entre ellos, eso sí, por error,
dado que iba tan borracho que había confundido el baño de señoras
por el de caballeros.
Se puso lívido y se marchó de allí,
no sin antes coger a Peter y pegarle una somanta de hostias que lo
dejó medio tonto.
Peter se marchó también de
Springfield y en el camino a su nueva ciudad tuvo un accidente de coche
debido a los daños cerebrales que le había ocasionado la paliza de
Homer muriendo en el acto.
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