lunes, 15 de septiembre de 2014

Peter se marcha a Springfield


Peter llevaba dos años separado de su mujer. Lo perdió todo. La casa, el coche, los niños, las amistades y, finalmente, el trabajo. Decidió poner tierra de por medio y se mudó. Viajó durante largo tiempo, o corto, no lo recuerdo bien, hasta llegar a su nueva ciudad, Springfield.

Allí había conseguido un puesto en la cadena de envasado de una gran empresa cervecera, la cual hizo caso omiso al despido procedente de su anterior puesto de trabajo y lo contrató antes de terminar la entrevista. Consiguió un pequeño apartamento cerca de la colina de neumáticos y solía gastar la mayoría del dinero que ganaba en la manutención de sus hijos y en cerveza.

Frecuentaba una pequeña y oscura taberna que se hallaba en una esquina mugrienta de la ciudad y empezó a hacer amigos. Congenió en seguida con Carl, un apuesto negro que trabajaba en la Central Nuclear de Springfield y con su novio, Leonard. Eran la pareja homosexual más heterosexual que había conocido nunca.

Una de las muchas tardes que pasaban en la taberna, le comentaron que iban a hacer una fiesta para anunciar que se iban a casar y lo invitaron. Peter, que poca cosa tenía que hacer cualquier noche de sábado aceptó y, en seguida, brindó por la feliz pareja.

Llegó el sábado y en la casa de Carl y Leonard se encontró con muchas de las personas que había conocido desde que había llegado a Springfield. Estaban allí el jefe de policía y su esposa, el doctor de la mayoría de la población y su mujer y, claro, los amigos de los novios, entre los que se encontraba Homer y una despampanante mujer de cabello azul, Marge.

Al instante, Peter quedó prendado de ella. Era amable con todo el mundo y se la veía con un don de gentes sublime. Estuvieron compartiendo una copa y Peter, que se quedó hasta que todo el mundo se hubo marchado, preguntó a Carl y Leonard por ella.

Ambos se quedaron mudos, pues era la esposa de su mejor amigo. Le dijeron a Peter que ni se le ocurriera acercarse a ella, ante lo que él hizo caso omiso. Comenzó a frecuentar las reuniones parroquiales, se apuntó al club de lectura al que iba Marge y dejó de frecuentar la taberna para acudir a un elegante restaurante al que iba ella con sus amigas de vez en cuando.

En estas, llegó la boda. Peter y Marge habían hecho buenas migas en las reuniones del club de lectura y estuvieron un rato charlando mientras bebían. Bebieron mucho aquella noche. La boda se desarrolló con absoluta normalidad, hasta que saltó todo por los aires. Cuando la mujer del doctor fue al baño, salió indignada diciendo que había alguien follando dentro.

Al momento, Carl y Leonard se acercaron hasta allí para instar a la pareja a que dejara de usar el baño con esos fines cuando, al abrir la puerta de unos de los urinarios, se encontraron el enorme culo de Peter empotrando a Marge contra la pared. Se habían acercado unos curiosos a enterarse de quién estaba allí, y Homer estaba entre ellos, eso sí, por error, dado que iba tan borracho que había confundido el baño de señoras por el de caballeros.

Se puso lívido y se marchó de allí, no sin antes coger a Peter y pegarle una somanta de hostias que lo dejó medio tonto.



 Peter se marchó también de Springfield y en el camino a su nueva ciudad tuvo un accidente de coche debido a los daños cerebrales que le había ocasionado la paliza de Homer muriendo en el acto.

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